Cuento

Aquella luz púrpura

I

Se conocieron en un antro. Él había entrado solo, un poco ebrio. Se sentó en una mesa esperando ser atendido. Nadie llegó, no había servicio de meseros. La cola se extendía en la barra. Se levantó queriendo estar más ebrio. Llegó a la fila. La música sonaba fuertemente, las luces púrpuras les daban un brillo extraño a las caras. Las bebidas eran servidas con indiferencia: una dos equis, un vampiro, vodka, bla, bla. Casio empezó a preguntarse si continuaría con los tequilas o con algo más, tal vez una cerveza o ¿qué sería bueno? Lo sabría cuando estuviera frente al barman. Mientras, veía a la gente, la pista estaba repleta. No quería bailar, eso era seguro, necesitaba hablar, conocer a alguien, estaba solo. Una mujer, la que fuera, daba lo mismo. Bueno, no tan fea. Seguir leyendo