Columna

La modernidad desde la celda

(Fragmento)

La extensa obra de José Revueltas es un testimonio de los procesos de la modernidad en México. En ella se plantea, en sus inicios, la pugna por la construcción de un sistema utópico (el comunismo), en el cual se intentaba construir una solución totalizadora de las vicisitudes de la condición humana, y por otra parte, ya en las últimas obras, la escritura de Revueltas se convierte en una narración del desencanto: lo que al principio parecía una reivindicación del hombre, ahora es, precisamente, lo que ocasiona la debacle del mismo.

En este sentido, la novelística de Revueltas es un recuento de la degradación de los esquemas de modernidad que imperaron en el México del siglo XX, a saber, por ejemplo, la fundación y posterior desintegración del Partido Comunista Mexicano, que se configuró como una contracorriente clandestina dentro la nueva política postrevolucionaria corporativista, pero también, especialmente en la primera mitad del siglo, las novelas de Revueltas son una crítica a la no-consumación de los movimientos ideológicos y armados de la Revolución Mexicana; esbozan una reflexión de los procesos políticos, de las luchas sociales de las minorías y de su supresión, que inicia su crónica con El quebranto (1939) y termina, bajo el estigma del movimiento estudiantil del 68, con su novela El apando (1969).

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Poesía

Dar

Camino en busca de la oportunidad
quiero dejar el llanto y las monedas
abrazar lo más querido.

Hay otros bienes para el alma
cosas simples, como un pan en el almuerzo .
por eso voy a dar:

Dar el abrigo en el abrazo
la casa por un techo más alto
los metales enloquecidos 
y dos corbatas por semana.
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Poesía

Róyer

Travesti hallado muerto, móvil del crimen desconocido;
conservaba sus pertenencias
El puto de mi barrio se llamaba Rogelio
los niños con odio lo llamaban “Rizos de oro”
su espera terminaba el doce de diciembre
danzando
con enaguas y huaraches de plumas.

Rogelio, el puto de la cuadra, cantaba todo el tiempo:
al caminar a las paradas,
a tijeretazos en su sala
cuando hacía llover cabello de hombres y mujeres,
también mientras borró el “pinche joto feo” que pintaron en su puerta.

El puto de enseguida, Rogelio,
nos cuidó a mí y a mis hermanos
lo vimos
cada día
salir al mundo tan sólo con sí mismo
y regresar a veces con tan poco.
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Poesía

Habitar las islas

Cuando suceda, que una semilla crezca en el asfalto
y se escuche la voz perdida en la calle
y exista un oído, tan siquiera,
habrá entonces un nuevo hombre que habite las islas
nuevos ojos que vean al cielo 
las cosas que se mueven en el espacio incierto 
y el hombre juegue a crear 
por necesidad
otro lenguaje
otro mundo.
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