Reseñas

Mar de la tranquilidad

El más reciente libro del poeta Jaime Augusto Shelley, Mar de la tranquilidad, es todo menos que reciente y mucho menos tranquilo. Fue publicado en el 2011 por la Universidad Autónoma Metropolitana –en su colección Molinos de Viento No. 145–, con un escaso tiraje de 500 ejemplares.

El posible nuevo lector de poesía que casualmente esté leyendo esta reseña, se ha de estar rascando la cabeza dubitativamente. ¿Cómo es posible –se preguntará– que un poeta tan importante en la historia de la literatura mexicana –porque lo es– haya tenido un mísero tiraje en su última publicación? Seguir leyendo

Columna

¿Serán los últimos días?

Yo no me acordaba de Sergio Pitol hasta que leí la noticia de que está retirado de la vida pública debido a su grave estado de salud. A la sazón, pasa por la cuarta y última etapa de una afasia primaria progresiva no fluente, enfermedad que, supongo, debe ser lo bastante seria como para que se haya alarmado el mundo entero.

Yo no me podía quedar atrás. Me puse un Jesús en la boca y, al mismo instante en que terminé de leer las malas nuevas, me sequé las lágrimas de los ojos y busqué sus obras en mi librero. Imaginen mi sorpresa cuando, ¡oh, ingrata fortuna!, encontré que sólo tenía dos, Cementerio de Tordos –una selección de cuentos-, y El desfile del amor –una novela que no he leído desde que la compré quién sabe cuándo.

Pero sí lo he leído, me dije. Estoy casi seguro, me insistí. ¡Ah, cabrón! ¿Sí lo habré leído?, dudé. Luego me reprendí, ¡A huevo que lo leíste, pendejo! Seguir leyendo

Columna

La ruta de las chingaderas.

Ha sido, es y será, una hispter llamarada de petate el convocar a los asoleados laguneros a eventos llamados “rutas de…”

Tan original idea consiste en recorrer a pie –a pincel, a patín, en Dodge patas– diversos lugares señalados como importantes, según el magnífico criterio de la mente maestra que organiza el evento.

Las más comunes son las gastronómicas, también sumamente preferidas por los escritores. Esta clase de seres humanos con frecuencia tiene hambre. Por lo tanto se ve en la penosa necesidad de satisfacerla y hablar de ello como si fuera una experiencia religiosa, sentir que resucito si me tocas.

Pobres hombres –digo hombres porque las mujeres escritoras, en cuanto hembras, saben cocinar–… hombres maltratados que, continúo, carentes de las habilidades necesarias para la cacería, se atienen a otros verdaderos hombres que sí saben matar a pedradas un venado y servirlo a la mesa con todo y cornamenta, y beber su sangre caliente para tener más vida. Seguir leyendo

Teatro

Casimuertos

PERSONAJES:

MAY
MEN

I.
MEN está sentado en cuclillas temblando de frío. MAY se le acerca cuidadosamente. Trae consigo una charola con comida y un par de bebidas.

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Teatro

Muñecos de trapo

PERSONAJES:

SEÑORA BONITA
YORCH

Cocina de la casa de la SEÑORA BONITA. Hay una mesa con tres sillas, un estante que se usa como alacena, y otra mesa en donde estará un microondas. Ella está sentada a la mesa, esperando impacientemente. Tras algunos instantes entra YORCH.

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Teatro

Las ballenas cantan

PERSONAJES:

MARINA
ANABEL

Un cuarto acondicionado como lugar de descanso y de relajación. Su decoración es una mezcla de elementos budistas, feng-shui, prehispánicos, japoneses, chinos y egipcios. ANABEL se encuentra sentada en posición de flor de loto, intentando meditar. Viste ropa cómoda de color blanco, trae pulseras y collares de las diferentes culturas que se han mencionado. A su lado tiene una grabadora que reproduce un CD con música New Age. Se escuchan sonidos de arroyos, trinos de pájaros, viento, lluvia y, en especial, cantos de ballenas. Cuando esto sucede, ANABEL se relaja a tal grado que parece que se desmaya. De pronto, su meditación se ve interrumpida por un grito: “¿Así que no quieren trabajar?”
Intenta concentrarse en su respiración. Sin embargo, ahora la interrumpe una serie de gritos: “¡Pues se me largan inmediatamente! ¡Gatas del demonio! ¡Brujas totonacas! ¡Les voy a echar agua para que se derritan, brujas tarahumaras!”. ANABEL, fastidiada, se pone de pie a hacer ejercicios de tai-chi. Entra MARINA –su hija-. Se ve sumamente agitada. Trae en las manos una blusa blanca manchada de sangre.

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Columna

El simple ordenamiento de las frases

Saludo al caudaloso
que me pide hable de él.

Angelus (frente a Blackwell Island, N. Y.)
Jaime Augusto Shelley

Cada quien tiene el maestro que se merece. Nosotros, los que integramos esta revista –por si no lo habían notado, por si sólo se han reído a carcajadas, o por si sólo se han dejado conmover con lo que hasta ahora hemos escrito-, tuvimos a Jaime Augusto Shelley.

Este dato, que no siempre incluimos en nuestras biografías literarias, ya debería habernos ganado un lugar entre la jerarquía de los santos, mártires y serafines.

No lo digo porque nuestra sangre de repente se haya pintado de azul, sino porque más bien somos sobrevivientes. Seguir leyendo

Columna

Cometas de la calle

Se llaman Clau y Fonsi (o Fonzi, no lo sé), integran la Compañía Cometas, y son licenciados en artes escénicas y circenses. Además, pintan caritas, hacen clown, show para adultos –eso no lo sé, pero a lo mejor sí, quién sabe-. Y, por si fuera poco, se avientan la super chinga de organizar el evento mensual llamado –con mucho acierto- Let´s Gómez.

El 17 de junio cumplieron un año de ocupar la calle con conciertos, venta de artesanías, comida, agua, refrescos; y de organizar exposiciones de artistas visuales, de cantantes, show de payasos, bailes folclóricos, incluso pasarelas de modelaje.

Hay que pensar el Let’s Gómez como un evento que forma parte de una tradición cultural gomezpalatina, o sea “la cultura de la calle”. Seguir leyendo

Columna

Una noche de notas una noche loca.

Estos eran dos amigos que llegaron a una casa buscando a un tercero. Lo encuentran muerto –probablemente por suicidio-, y nada más porque se les hinchan los huevos se ponen a buscar la nota suicida.

Esta invasión a la privacidad de los cajones del muertito se vuelve para los dos amigos –A y B-, una odisea, unas vacaciones en el estómago de una ballena, una temporada de cuarenta días en el desierto, un viaje hacia la India, etc., donde se pondrán a prueba las nociones de amistad y de vida, dando como resultado que ambas cosas no sirven para nada.

De esto trata Nota sin título de Carlos Portillo, dirigida por Ricardo Bugarín de la compañía Gula Teatro. De eso y nada más.

Voy a dejar de lado al texto -porque no me interesó-, para concentrarme en la propuesta escénica, y principalmente en Bugarín pensado como director. Seguir leyendo

Columna

Dos libros en cierta estima

En la casa de ustedes, que es la mía, tengo una biblioteca como la de Babel. Ya saben, libros sobre libros que forman columnas que parecen sostener el cielo.

Entre mis posesiones más valiosas se encuentran la Biblia de Gutemberg, la edición manuscrita del Quijote y la primera versión de Cien años de soledad, cuando apenas iba en la primera década. Esa versión se llamaba Década de soledad. Más tarde se llamaría Bodas de plata de soledad, y así hasta completar la centuria.

El poseer estos tesoros de la literatura universal me ha vuelto blanco de secuestro. Por mí pueden venir por ellos y llevárselos. No me importan. Yo soy como el hermano Francisco, si es que el santo de Asís hubiera sido bibliómano. Es decir, deseo pocos libros y los libros que deseo, los deseo poco. Seguir leyendo