Columna

Gilgamesh o el silencio de la muerte

Maurice Blanchot, en su libro Espacio literario, comenta que el origen de la literatura es el cuestionamiento por la mortalidad del hombre. Si el hombre no fuera consciente de su finitud quizá no tendría la necesidad de expresar historias y símbolos en la letra escrita. Más aún, Blanchot comenta que toda obra literaria lo que intenta es responder este cuestionamiento. Quizá ninguna lo ha logrado a cabalidad y por ello a lo largo de la Historia aparecen nuevas obras literarias. El poema de Gilgamesh, la obra más antigua de Occidente, parte de estos supuestos. Seguir leyendo

Columna

RESCATE DE ESPACIOS PORNO

Con esto de que se está poniendo de moda el rescate de espacios públicos para la reconstrucción del tejido social, se me ocurre entrar en modo escritor chairo para exigir, desde mi columna, el rescate inmediato de los antiguos cines porno de Torreón, los dos que quedan casi en ruinas: Sala 2001 (Av. Hidalgo entre c. Idelfonso Fuentes y c. Treviño) y Cinema El Dorado (Prol. Treviño, col. Antigua Aceitera).

Es que ando enfermo de nostalgia por el periodo noventero temprano de 1990 a 1994 –clasificación enteramente arbitraria-, cuando todavía no existían taxis –mucho menos el servicio fresa de UBER-, sino carros de sitio y de ruta.

Los carros de ruta, que circulaban por la zona centro de Torreón, fueron fabricados entre los años setentas y ochentas. Además de tener carburador, tenían un estéreo que sólo servía para escuchar casetes y la radio. Como parte de los anuncios publicitarios, se promovía la cartelera cinematográfica del porno de la Compañía Operadora de Teatros: “Emanuel”, “Bellas y jugosas”, “Secretarias Ardientes”, “Emanuel Negra contra Emanuel Blanca”, “La porno motociclista”, “La diputada Cicciolina”, “Xaviera super sexo”. Todo este porno bajo el sistema de permanencia voluntaria –como en todos los cines de la región… la permanencia voluntaria, no el porno-, desde el mediodía hasta la media noche. Seguir leyendo

Cuento

Paredones

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Caminamos sobre el río. Desde el amanecer lo hacemos. Los hombres del pueblo nos forzaron. Andamos sobre esta tierra que despacio resplandece con la luz del sol. El cielo aún es oscuro; el alba, un tibio balbuceo grisáceo en el horizonte.

Llevamos ya algún tiempo y la arena ha cubierto nuestros ojos y cabellos, nuestros pies descalzos que en el cauce no generan ningún ruido. A veces nos detenemos para reagruparnos, y después nos ponemos de nuevo en marcha perfiladas a contraluz.

Para nosotras sólo está la otra orilla, con sus mezquites que se balancean en los vestigios de la noche. Ahí tendremos que esperar. Es lo convenido, una tradición de Paredones.

A pesar de las angustias, a pesar de la aridez, tomamos el camino. A nuestras espaldas son densas las miradas.

Somos las mujeres de las tres noches, somos las mujeres que espantamos a los pájaros, las mujeres que dan sombra, las que echamos raíces en suelo estéril, las de la uva, del algodón, de los dátiles; las mujeres de los pozos de agua inalcanzables, de las lágrimas; las mujeres de las tonaditas nocturnas, de la soledad; las mujeres de piel de mediodía, de las rocas pulverizadas, las mujeres del agua imaginaria. Las mujeres de los que atraviesan el llano, las que sueñan con fuego, las de ojos de gato, las que se convierten en lechuzas, las que saben los corridos, las mujeres de a centavo, las de tres canciones; mujeres abandonadas, mujeres de mil rostros, mujeres pacientes, cómplices, repartidas; mujeres deseadas, mujeres reliquias, mujeres casi vírgenes, mujeres con hambre, cansadas, que duermen en las mesas de los rincones, mujeres borrachas, mujeres celosas, mujeres serviciales, mujeres orgullosas, mujeres expuestas, mujeres exigentes, mujeres desprendidas, mujeres usurpadoras, mujeres que caminamos sobre el río el día de la muerte de Cristo. Seguir leyendo

Columna

APUNTES SOBRE UN ESTRENO

El 12 de agosto del año 2016 después de Cristo, tuvo lugar el estreno de la obra Dulce compañía de Oscar Liera, dirigida por Martín Álvarez, en Plan B Estudio Teatro. Tal producción tiene varios puntos de interés para el análisis, los cuales me gustaría abordar a manera de apuntes.

Aquí va el primero: El nombre de la compañía “Vanguardia de tradición teatral” me divierte mucho. Plantea acertadamente la paradoja de que no hay nada más tradicional que la vanguardia. No hay nada nuevo bajo el sol. Todo aquello que se manifiesta como novedoso tiene sus orígenes concretos en los años sesentas o setentas, es decir hace cincuenta o sesenta años.

No obstante, la tradicional vanguardia o la vanguardista tradición, justifica su presencia en éste ahora, porque se vuelve necesaria una nueva lectura o reinvención, bajo la óptica del presente, cuando las mentalidades han cambiado radicalmente, lo mismo que las circunstancias que le dieron origen.

Y si no se hace ese replanteamiento, ese examen, esa confrontación con el presente, al menos es bienvenida la obra para contextualizar al público y a los demás agentes del fenómeno social llamado teatro. Seguir leyendo

Ensayo

El Criterio y la Crítica. Parte III

El Criterio

Por fin llegamos a esta tercera y última parte del ensayo con el propósito de tratar el tema del criterio. Tuve que acudir a las dos partes anteriores para justificar la tesis de que tanto la crítica filosófica como la cultural, se han olvidado del criterio como facultad natural del intelecto, como antecedente necesario para la crítica, y también de los criterios de valor universal sin los que la crítica pierde sentido.

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Columna

AUTOPSIA PRELIMINAR DE JORGE IBARGÜENGOITIA

Uno

Echándome un clavado en la memoria, recuerdo que el primer libro que leí de Jorge Ibargüengoitia fue La ley de Herodes. Continué con Los relámpagos de agosto y de ahí me pasé a Maten al león. No soy de esa clase de lectores que siguen fielmente a un autor y que devoran su obra en orden cronológico. Más bien, me atengo a la fortuna –y a mi estado de ánimo- para leer lo que ella me depare.

Así, la obra de Ibargüengoitia fue cayendo en mis manos de manera aleatoria, pero no en su totalidad. Aún no me topo con Estas ruinas que ves, por ejemplo. Si alguien la tiene, no se apresure a ofrecérmela ya que de momento estoy interesado en comprender el periodo teatral del guanajuatense, que descubrí cuando leí El atentado y Piezas y cuentos para niños.

Mis investigaciones me llevaron a saber que Jorge Ibargüengoitia fue el mejor discípulo de Rodolfo Usigli –padre plenipotenciario del teatro mexicano-, por encima de Luisa Josefina Hernández, Sergio Magaña, Emilio Carballido y Héctor Mendoza, compañeros de generación en la clase de Teoría y Composición Dramática, la llamada “Generación de los 50’s”. Seguir leyendo

Ensayo

El criterio y la crítica. Parte II.

Los actores culturales y la crítica

A diferencia de la crítica filosófica, respecto de la crítica cultural no puedo hacer una revisión histórica como lo hice con aquélla, dado que no me considero con la preparación adecuada. Lo que puedo hacer –y ese es el fin de ésta segunda parte – es tratar de mostrar su posible desvirtuación, por ciertos factores, añadidos los de la posmodernidad acrítica analizados en la primera parte.

El tema crisis de la cultura es muy extenso y tiene raíces en pensadores, fenómenos sociales e ideologías que no trataré debido a su extensión. Lo que puedo hacer es mostrar cómo la crisis de la cultura, en parte, es también una crisis de la crítica, el abuso de lo crítico en la modernidad del pensamiento y un adelgazamiento de la crítica cultural, una desorientación sobre sus fines.

Para mostrar aspectos de devaluación de la crítica cultural, que resulta ser una clave para entender la crisis de la cultura, tal vez lo mejor y lo más importante sea empezar desde el espectador, lector, el hombre, quien es el fin de toda creación y crítica, éste suele ser un olvido muy especial en el que muchas veces se cae, pues se olvida que todo acto creativo tiene la finalidad del otro.

Con la responsabilidad y culpabilidad de los actores culturales en la crisis de la cultura, hay un grupo especial que podría determinar si la cultura puede seguir siendo el subproducto de la actividad económica y mediática, o bien, si puede hacer de las actividades creativas de las personas algo significativo para las nuevas sociedades: los críticos culturales.

Y debemos preguntarnos, si queremos atender a la finalidad de la obra y la crítica, cuando una persona quiere empezar a educarse, cuando quiere saber de arte o simplemente quiere leer un buen libro ¿a quién acude? El público neófito en la materia pide entonces la recomendación de alguien cercano, y ahí todavía no podemos observar juiciosamente a nadie por dar una recomendación personal.

Pero las más de las veces está sujeto (o sujetado) al ambiente cultural, y aquí es donde todos los actores de la cultura entran en juego: la educación sistemática del Estado y las instituciones culturales, las universidades, el crítico académico o independiente, la industria editorial, los museos, las asociaciones civiles, los medios de comunicación masivos, el internet, el cine, el sector empresarial, y muchos otros. Seguir leyendo