Cuento

El transeúnte

Día ochenta y tres.

Se secó todo. Yo decidí irme. Llevo agua y un poco de comida. Llevo a cuestas un sin fin de pensamientos, un sin fin de locura. Llevo un sin fin de pasos atrás. Llevo todo el cielo en mi espalda. Ya no soy el mismo. Mi cara se ha arrugado por el sol, se ha endurecido, de cierta manera fosilizado, es otra. Como una máscara antigua que me salió de lo más profundo. Me he perdido en mis cavilaciones. Ya no sé. Nadie sabe dónde estoy (y de dónde vengo tampoco nadie lo supo). No hay nada, únicamente el sol viendo todo, mostrándome que no hay objetos más allá. No importa cuán rápido vaya. Todo es tan claro. Ningún animal, ¡ni si quiera una tormenta! Seguir leyendo

Reseñas

Mar de la tranquilidad

El más reciente libro del poeta Jaime Augusto Shelley, Mar de la tranquilidad, es todo menos que reciente y mucho menos tranquilo. Fue publicado en el 2011 por la Universidad Autónoma Metropolitana –en su colección Molinos de Viento No. 145–, con un escaso tiraje de 500 ejemplares.

El posible nuevo lector de poesía que casualmente esté leyendo esta reseña, se ha de estar rascando la cabeza dubitativamente. ¿Cómo es posible –se preguntará– que un poeta tan importante en la historia de la literatura mexicana –porque lo es– haya tenido un mísero tiraje en su última publicación? Seguir leyendo

Ensayo

La teoría de la narración de Paul Ricoeur en la cuentística de Eduardo Antonio Parra

Una de las principales cualidades de la cuentística de Eduardo Antonio Parra es el diálogo que hace con lo simbólico y lo mítico. En textos como “La piedra y el río” se genera una elaboración de este tipo, a pesar de que su narración está hecha desde lo histórico concreto. Es decir, sus cuentos forjan un marco de verosimilitud en relación con una referencia extraliteraria específica, a saber, las comunidades del Norte de México, que sin embargo se disloca en una configuración metafórica mucho más expresiva. Seguir leyendo

Columna

¿Serán los últimos días?

Yo no me acordaba de Sergio Pitol hasta que leí la noticia de que está retirado de la vida pública debido a su grave estado de salud. A la sazón, pasa por la cuarta y última etapa de una afasia primaria progresiva no fluente, enfermedad que, supongo, debe ser lo bastante seria como para que se haya alarmado el mundo entero.

Yo no me podía quedar atrás. Me puse un Jesús en la boca y, al mismo instante en que terminé de leer las malas nuevas, me sequé las lágrimas de los ojos y busqué sus obras en mi librero. Imaginen mi sorpresa cuando, ¡oh, ingrata fortuna!, encontré que sólo tenía dos, Cementerio de Tordos –una selección de cuentos-, y El desfile del amor –una novela que no he leído desde que la compré quién sabe cuándo.

Pero sí lo he leído, me dije. Estoy casi seguro, me insistí. ¡Ah, cabrón! ¿Sí lo habré leído?, dudé. Luego me reprendí, ¡A huevo que lo leíste, pendejo! Seguir leyendo

Columna

El onvre de la marcha

Hace unos cuantos días leí un breve articulo en la revista digital Antes de Eva titulado ¿Por Qué No Queremos Onvres En Las Marchas Feministas? donde se exponía por qué algunas feministas no desean la presencia de personas de sexo masculino marchando en su mismo contingente. La autora proporciona sus razones y las valida, además habla del victimismo de algunos individuos que simplemente no entienden la razón y la ideología del feminismo, o mejor dicho de la corriente del feminismo a la que la autora pertenece. Para ser sincero yo me cuento entre esos desinformados que no tienen idea del proyecto y la lucha que están realizando en mi país las mujeres.

Sé que los feminicidios y los crímenes sexuales se incrementan y se vuelven más brutales, lo cual me provoca terror al pensar en todas las mujeres que conozco, sobre todo al darme cuenta que este aumento tiene tintes de ser un fenómeno que va en proceso de institucionalización en nuestra sociedad. Cada vez se emiten más alertas de desapariciones para menores de mi ciudad, en el noticiero de Yuriria Sierra se hablo ya de una casa de seguridad, ubicada en una localidad colindante a la mía, con todas las trazas de ser un cuartel de trata de blancas y del 2000 hasta ahora se ha tenido noticias de dos sujetos y una pandilla/grupo de agresores sexuales en mi ciudad. Siempre sin encontrar al/los culpables, es como si los delincuentes simplemente se evaporaran o se dejara se seguir esta clase de noticias por alguna oscura razón.

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Columna

La ruta de las chingaderas.

Ha sido, es y será, una hispter llamarada de petate el convocar a los asoleados laguneros a eventos llamados “rutas de…”

Tan original idea consiste en recorrer a pie –a pincel, a patín, en Dodge patas– diversos lugares señalados como importantes, según el magnífico criterio de la mente maestra que organiza el evento.

Las más comunes son las gastronómicas, también sumamente preferidas por los escritores. Esta clase de seres humanos con frecuencia tiene hambre. Por lo tanto se ve en la penosa necesidad de satisfacerla y hablar de ello como si fuera una experiencia religiosa, sentir que resucito si me tocas.

Pobres hombres –digo hombres porque las mujeres escritoras, en cuanto hembras, saben cocinar–… hombres maltratados que, continúo, carentes de las habilidades necesarias para la cacería, se atienen a otros verdaderos hombres que sí saben matar a pedradas un venado y servirlo a la mesa con todo y cornamenta, y beber su sangre caliente para tener más vida. Seguir leyendo

Cuento

Polvo de ángel

Ya tenía mucho sin saber de Alan, ignoraba dónde estaba metido. Esta noche tal vez podría encontrarlo.

Como siempre, regresó a las 5 de la mañana. Bajó de su taxi para deslizarse por la calle desierta hasta entrar a su casa. Iba jadeante, sin saber si era por miedo o por alegría. Le sudaban las manos con la camisa húmeda a pesar de la noche fresca. Temblaba tal vez porque el sudor hacía que el frío se sintiera más en su cuerpo delgado o porque se moría de los nervios. Anteriormente, había metido la llave en la cerradura con la esperanza de que por primera vez, en varios meses, no estuviera corrido el pasador; sin embargo, otra vez, como siempre, tuvo que dar tres vueltas a la llave para abrir la puerta. Seguir leyendo

Teatro

Casimuertos

PERSONAJES:

MAY
MEN

I.
MEN está sentado en cuclillas temblando de frío. MAY se le acerca cuidadosamente. Trae consigo una charola con comida y un par de bebidas.

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Teatro

Muñecos de trapo

PERSONAJES:

SEÑORA BONITA
YORCH

Cocina de la casa de la SEÑORA BONITA. Hay una mesa con tres sillas, un estante que se usa como alacena, y otra mesa en donde estará un microondas. Ella está sentada a la mesa, esperando impacientemente. Tras algunos instantes entra YORCH.

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Teatro

Las ballenas cantan

PERSONAJES:

MARINA
ANABEL

Un cuarto acondicionado como lugar de descanso y de relajación. Su decoración es una mezcla de elementos budistas, feng-shui, prehispánicos, japoneses, chinos y egipcios. ANABEL se encuentra sentada en posición de flor de loto, intentando meditar. Viste ropa cómoda de color blanco, trae pulseras y collares de las diferentes culturas que se han mencionado. A su lado tiene una grabadora que reproduce un CD con música New Age. Se escuchan sonidos de arroyos, trinos de pájaros, viento, lluvia y, en especial, cantos de ballenas. Cuando esto sucede, ANABEL se relaja a tal grado que parece que se desmaya. De pronto, su meditación se ve interrumpida por un grito: “¿Así que no quieren trabajar?”
Intenta concentrarse en su respiración. Sin embargo, ahora la interrumpe una serie de gritos: “¡Pues se me largan inmediatamente! ¡Gatas del demonio! ¡Brujas totonacas! ¡Les voy a echar agua para que se derritan, brujas tarahumaras!”. ANABEL, fastidiada, se pone de pie a hacer ejercicios de tai-chi. Entra MARINA –su hija-. Se ve sumamente agitada. Trae en las manos una blusa blanca manchada de sangre.

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