Ensayo

México duplicado

Hace unos meses encontré este archivo que redacté hace once o doce años, cuando apenas comenzaba a escribir, a la edad de 23 (se nota la influencia de Fuentes y Paz. Acababa de subir Calderón al poder). Durante estos meses de relectura no he sabido qué hacer con él, nunca pudo ser publicado en ningún lado. Ahora que lo reviso quizá con ojos más críticos, creo que todavía es vigente, a pesar de todo. Comparto el texto íntegro y sin correcciones de ningún tipo.

Nuestro pueblo a largo de la historia ha buscado autodefinirse. La gran pregunta del mexicano es: ¿Hacia dónde voy y de dónde vengo? La respuesta es muy compleja. Octavio Paz[1] habló en varias ocasiones acerca de esta peculiaridad mexicana. Citando a Germán Dehesa, “Lo único que encuentro realmente original y particular en los mexicanos es su incidencia en preguntarse en qué consiste ser mexicano”[2]. Actualmente, entrado el siglo XXI, en plena modernidad, o post modernidad como algunos otros autores se refieren al periodo en el que vivimos, México no ha encontrado su identidad, no ha acertado en configurar una autenticidad que sea incluyente de todos los sectores de la sociedad. En la Conquista arribaron masas de diferentes partes del mundo, y durante la Colonia se mezclaron, creando una nueva gama de grupos sociales, dándole a México la característica de ser una de las naciones más heterogéneas del mundo. No sólo en cuestión de razas, sino también en la psicología de los individuos. México aún está atrapado en esta búsqueda del ser, mientras que otros países como Estados Unidos por citar alguno, desde hace mucho tiempo se planteó sus orígenes y su futuro. El no habernos definido claramente, ha ocasionado entre otros fenómenos el subdesarrollo económico y social de México. Se han imitado modelos incompatibles a nuestra esencia y realidad, resultando ser errores nacionales. A pesar de los tragos amargos que nos ha dado la historia, parece que no hemos aprendido las lecciones. Se ha mantenido la tendencia de trasladar acciones de otros países a nuestro contexto, sin evaluar las consecuencias, enclavando a México en un círculo vicioso que no nos permite desplegar nuestro potencial como pueblo. No es falsa la frase que dice: “Hay que saber de dónde venimos para saber a dónde vamos”. Seguir leyendo

Columna

Usos para Nicolás Guillén

Esta absurda existencia, este sufrir si remedio, esta chingadera que es la vida… ¡Oh, desgracia de desgracias! Hoy, amigos, estoy sufriendo la dolencia de una úlcera cultural. La sufro en mi propia piel pero por otros –en seguida les digo quiénes– su temblor existencial.

¡Ay, amigos!, hay cientos de miles de personas que, habiendo nacido en un lugar de este planeta, saben –por medio de una gran introspección muy reflexiva–, que no pertenecen al lugar en el que vieron la luz por vez primera.

Se dieron cuenta de ello cuando escucharon “aquella vez” un son cubano. Entonces dijeron “¡de aquí soy!”, “¡Este pinche rancho no me merece!”, “¿por qué yo no soy negro?”, “¡Llévenme a un asilo para sacar a un chingo de ancianos y ponerlos a tocar!”, “¡Armemos un Garibaldy Social Club, goey!”. Seguir leyendo

Columna

Determinismo y libertad

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Justificar nuestras acciones resulta tentador. El hombre puede construir grandes laberintos, edificios o argumentos para excusar lo que hace. Es necesario encontrar una manera de aligerar nuestra carga y quizá al mismo tiempo nuestra soledad. Las acciones que realizamos nos dejan muchas veces vacíos, debido a que van estrechando el derrotero de la vida. Mi vida no es tan amplia como hace unos años, no está tan acompañada y se ha ido haciendo más angosta conforme me hago viejo. Ya no seré esto, ni aquello, ya no seré todas estas posibilidades, porque me he convertido en lo otro. Me encuentro abandonado en el sendero, y sé que, en la hora de mi muerte, como cuando he caído enfermo, nadie en verdad estará conmigo. Por ello es que a veces quisiéramos sentirnos acompañados, pensar que ya los demás han pasado por dicha situación, creer que no somos los responsables, así no seremos los únicos que han atravesado por tan absurda puerta. No hay nada que le aterre más al hombre común que ser distinto a los otros. Seguir leyendo

Columna

Aquí nació a las mañas…

Se dice que en la av. Hidalgo, entre las calles Ramón Corona y Leona Vicario, colonia Centro de Torreón, Coah., estuvo la casa donde Salvador Novo vivió parte de su infancia. Asimismo, se dice que en esa casa se puso una placa de bronce que decía “aquí nació a las letras Salvador Novo”. La raza, que a nadie perdona, aprovechó el texto de la placa para difundir, de boca en boca, una parodia que decía “aquí nació a las mañas Salvador Novo”, con la firme intención de manifestar las preferencias sexuales del poeta en mención.

Esto es lo más que puedo abonar al tan conocido carácter homosexual de la reina de Los Contemporáneos, cuya joya de la corona fue, según los enterados del chisme literario, haberse dado a Federico García Lorca. Seguir leyendo

Cuento

Casandra

Estacionamos el auto en medio de la noche, cerca de una esquina olvidada por el tiempo, en el centro cuarteado de la ciudad. Bajamos: Venustiano, Ruperto y yo. Yo iba en el asiento posterior mientras Venustiano manejaba y Ruperto de copiloto. Bajamos y sonaron los tres portazos: pla, pla y pla. Iba nervioso, por alguna razón la humedad de la ciudad daba la impresión de corroerlo todo. Mis amigos empezaron a caminar, abandonándome, dejándome a la desidia de la ciudad cuarteada y vacía; hueca como un gran muerto que aún dormita en ella. Los pasos húmedos empezaron a tomar rumbo. Íbamos al PALL’S; un table, prostíbulo de lujo. Ya tenía dieciocho años, pero era la primera vez que había tomado la decisión de entrar a uno de estos lugares. Ruperto, por el contrario, aunque era un año más joven que yo, ya conocía todos los sitios habidos y por haber en la ciudad. Por qué no decirlo, estaba muy nervioso. Venustiano ya había venido varias veces, estaba acostumbrado, así que para él era muy normal acercarse a la puerta llena de figuras exóticas; de luces y sombras; de mujeres desnudas. Los dos parecían estar enamorados de Casandra. Fue por eso que quise venir. Me dijeron que era la mujer más hermosa sobre la Tierra, y yo les creí. Quería acreditarlo, quería verla, quería demostrarme que había más mujeres además de las que conocía; una que fuera apasionada, sensual; una que deseara a un hombre solamente porque le apetecía, sin esperar algo que un hombre no pudiera dar; que quisiera dinero, y solamente eso. Una mujer hermosa que nos comprendiera sólo porque sí. Mis amigos me aseguraron que Casandra era como una especie de santo grial. Estábamos cansados de las muchachas de la carrera, insípidas; quienes buscaban un padre de familia, de las que no arriesgarían nada; daba la impresión de que ellas más bien se conformaban con un mayordomo, un esclavo, un muerto. Por eso fui, para estar con una mujer que aceptara a los hombres tal y como realmente somos: lujuriosos, materialistas, cobardes, perdedores, simples bestias sumisas. Seguir leyendo

Columna

Unos versos que se burlan del poeta.

Los poetas posmodernos son blanco fácil de la burla. Se ponen de a pechito. Se empinan solos. La causa es la pose de marginalidad por la que viven, ponen su choza, construyen su casa con ladrillos de material reciclado en Av. Lado Oscuro esquina con Alteridad, entre Otredad y Emergencia.

Desde la ubicación en las favelas de la cultura, niegan La Poesía, pero hacen poesía. Tú levantas una piedra y salen diez poetas. Uno de ellos experimenta desde la digitalidad. 01010101, dice en octosílabos. Una de ellos es poeta que se apellida Feminista. Habla de sangre menstrual, mastografías, ginecologías, historia feminista, escribe todas y no-todas -porque hay una lógica femenina que rechaza el género masculino y hasta el neutro en los sustantivos, o mejor dicho, sustantivas. Seguir leyendo

Columna

Sobre “Amén de mariposas”.

El más reciente encuentro que tuve con el género de la poesía fue hermoso. Les cuento: estaba yo leyendo una antología de nuevos poetas jóvenes del mundo, me aburrí hasta la muerte, cerré ese libro y tomé otro cuyo autor es Pedro Mir. Eso fue lo hermoso.

Estoy pensando seriamente en deshacerme la antología de poesía actual para no leerla nunca más y, de ser necesario, dedicarme horas enteras, milenos, si se puede, a releer el bellísimo poema Amén de mariposas, incluido en el volumen del que les hablo.

Hay que entrar en contexto para que compartan mi emoción. Pedro Mir fue un poeta dominicano sumamente desconocido para el mundo. A éste, se le caen los calzones ante Mario Benedetti; se le viene una erección con García Márquez; mama a Neruda; quiere un hijo de Nicolás Guillén –lo cual no sería mala idea–; pero a Mir, solamente le dedica una mirada de soslayo, un breve chequeo de arriba hacia abajo, sin ponerle mucho corazón.

Sin embargo, Pedro Mir es, digámoslo de esta manera, el poeta que siempre hemos querido conocer en exclusiva, manteniéndolo en secreto en un librero, para luego mostrarlo majestuosamente a todo aquél que nos pida algo bueno que leer.

Pedro Mir es, también podemos decirlo de esta manera, el poeta no mainstream que podemos oponer ante todo el resto de la poesía comercial que ha dado la espalda al pueblo por vende patrias y capitalista. Seguir leyendo

Cuento

El transeúnte

Día ochenta y tres.

Se secó todo. Yo decidí irme. Llevo agua y un poco de comida. Llevo a cuestas un sin fin de pensamientos, un sin fin de locura. Llevo un sin fin de pasos atrás. Llevo todo el cielo en mi espalda. Ya no soy el mismo. Mi cara se ha arrugado por el sol, se ha endurecido, de cierta manera fosilizado, es otra. Como una máscara antigua que me salió de lo más profundo. Me he perdido en mis cavilaciones. Ya no sé. Nadie sabe dónde estoy (y de dónde vengo tampoco nadie lo supo). No hay nada, únicamente el sol viendo todo, mostrándome que no hay objetos más allá. No importa cuán rápido vaya. Todo es tan claro. Ningún animal, ¡ni si quiera una tormenta! Seguir leyendo

Reseñas

Mar de la tranquilidad

El más reciente libro del poeta Jaime Augusto Shelley, Mar de la tranquilidad, es todo menos que reciente y mucho menos tranquilo. Fue publicado en el 2011 por la Universidad Autónoma Metropolitana –en su colección Molinos de Viento No. 145–, con un escaso tiraje de 500 ejemplares.

El posible nuevo lector de poesía que casualmente esté leyendo esta reseña, se ha de estar rascando la cabeza dubitativamente. ¿Cómo es posible –se preguntará– que un poeta tan importante en la historia de la literatura mexicana –porque lo es– haya tenido un mísero tiraje en su última publicación? Seguir leyendo

Ensayo

La teoría de la narración de Paul Ricoeur en la cuentística de Eduardo Antonio Parra

Una de las principales cualidades de la cuentística de Eduardo Antonio Parra es el diálogo que hace con lo simbólico y lo mítico. En textos como “La piedra y el río” se genera una elaboración de este tipo, a pesar de que su narración está hecha desde lo histórico concreto. Es decir, sus cuentos forjan un marco de verosimilitud en relación con una referencia extraliteraria específica, a saber, las comunidades del Norte de México, que sin embargo se disloca en una configuración metafórica mucho más expresiva. Seguir leyendo